Valentino, o la esencia de un traje de novia
El modisto italiano también diseñó los vestidos nupciales de Jackie Onassis, Marie Chantal Miller, Elizabeth Taylor y Jennifer López
De hecho, Valentino le debe su fama a una ilustre novia, cuando, tras unos años dedicado a la costura, Jackie Kennedy se fijó en el nuevo talento italiano y le encargó su traje de boda para darle el sí a Aristóteles Onassis. En un derroche de creatividad, y sabiendo que se jugaba su futuro éxito, Valentino le confeccionó un vestido mini de color ámbar y en seda georgette, cuya imagen dio la vuelta al mundo encumbrando su talento. Los grandes nombres acudieron, entonces, solícitos a su taller: Farah Diba, Audrey Hepburn, Nancy Reagan, Liz Taylor...
A esta primera generación de clientas se han ido añadiendo otras más jóvenes, pues la elegancia Valentino, como la materia, no se consume ni desaparece, sólo se transforma, adaptándose con el paso del tiempo a los gustos de mujeres como Brooke Shields, Rosario Nadal o Marie Chantal Miller. Precisamente, la joven Marie Chantal, actual Princesa de Grecia, también acudió al buen hacer de Valentino para que le diseñara su traje de novia. Era julio de 1995, y de nuevo el modisto creó un prodigio de vestido en el que trabajaron 25 personas durante casi cuatro meses. Encajes, sedas y drapeados, componían un regio vestido que Marie Chantal lució el día de su boda con el Príncipe Pablo de Grecia.
Entre ambos vestidos, La carrera de Valentino se detiene en otro momento cumbre, cuando Elizabeth Taylor le encargó su traje de novia para casarse con Larry Fortensky en 1991. Pocas veces ha estado tan bella la actriz como en ese día en que acudió al altar con un vestido de encaje y volantes y amplio escote. Una vez más, el modisto demostró su gran gusto y talento. La última página brillante del creador italiano ha sido en la boda de Jennifer Lopez, puesto que la estrella sorprendió al mundo con una boda relámpago con Chris Judd. Jennifer, absolutamente radiante, acudió al altar con un vestido del modisto cuya imagen también dio la vuelta al mundo. Una vez más el encaje era el protagonista de un diseño elegante y seductor.
Cuando tuvo que decidir qué modisto realizaría su traje, Máxima Zorreguieta sabía que ella no sería una novia más, que su vestido iba a ser fotografiado una y mil veces, y que miles de telespectadores de todo el mundo (pero muy especialmente en Holanda y Argentina) iban a estar pendientes de su imagen blanca y radiante; por todo ello, y para apostar sobre seguro, llamó a las puertas de una de las mejores casas de costura del mundo, sabiendo que Valentino no decepcionaría, como nunca lo ha hecho en su dilatada carrera.











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