Comentar 20 OCTUBRE 2012

Seis besos en el balcón sellan el enlace del Gran Duque heredero de Luxemburgo y la princesa Stéphanie

Convertidos en marido y mujer, el príncipe Guillermo y la princesa Stéphanie han abandonado la catedral de Nuestra Señora de Luxemburgo, precedidos por los pajes y seguidos de las damas de honor. A su paso, los recién casados han ido recibiendo las felicitaciones de los invitados radiantes de felicidad mientras sonada el Tercer Movimiento de la Primera Sinfonía del compositor y organista francés Alexandre Guilmant.

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Una vez en el exterior del templo, se han lanzado 101 salvas con intervalos de 10 segundos y tras ello la pareja ha abandonado la catedral en el mismo coche en el que ha llegado la princesa, un automóvil Daimler DS 420 de color azul, comprado por la Familia Gran Ducal en 1988 y decorado con flores para la ocasión. El recorrido hasta el Palacio Gran Ducal ha sido breve, pero muy intenso, pues el coche ha avanzado lentamente por las calles aledañas para que los novios pudieran saludar a todos los conciudadanos postrados en sus calles desde primeras horas de la mañana.



Una vez en el interior de Palacio, los novios, a los que hemos podido ver cómplices y cariñosos durante toda la ceremonia religiosa, han esperado a sus respectivas familias, mientras que el resto de los invitados iba abandonando lentamente la catedral para acudir a la recepción en el Palacio Ducal.

Con una enorme sonrisa y dejando los nervios a un lado, los novios han salido puntuales al balcón. Saludando con mucha energía a los luxemburgueses, la pareja no se ha hecho de rogar y Guillermo y la princesa Stéphanie han sellado su amor bajo la atenta mirada de sus conciudadanos con un efusivo beso en los labios, que no sería el último.



Sin soltar a su recién estrenada esposa, el Gran Duque heredero ha saludado a la multitud que jaleaba con muchísimo entusiasmo sus nombres. Disfrutando de este momento en el que han sentido el calor del público, el príncipe ha vuelto a besar a su mujer, esta vez por partida doble y muy cariñosamente en la cabeza.

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Demostrando su naturalidad y cercanía, la pareja no ha escatimado en muestras de cariño, pues después de la intensidad con la que han vividos estos días, la relajación se ha adueñado por unos minutos de ellos y han vuelto a besarse cumpliendo así con los deseos del público que no dejaba de gritar: ¡Qué se besen! y ¡Viva los novios! Tras este derroche de cariño, los recién casados han recibido en el balcón a la familia Ducal, quienes han compartido con ellos un par de minutos de espontaneidad, felicidad y familiaridad.

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Ha sido en este momento y bajo la atenta mirada de los luxemburgueses, donde ha vuelto ha quedar patente la excelente relación que existe entre Stéphanie y la Gran Duquesa María Teresa, quien no ha dudado en besar a su nuera. Está claro que la Princesa no solo ha robado el corazón de la familia de Guillermo sino también el de todo Luxemburgo, quien no deja de alabar su simpatía y su sencillez.



Tras el posado con los Grandes Duques y los hermanos del novio, la pareja ha vuelto ha quedarse sola en el balcón, momento en el que el Gran Duque heredero a gritado de nuevo su amor a los cuatro vientos, besando un par de veces más a la novia en la sien, para finalizar esta salida al balcón con un apasionado y efusivo beso en los labios.

Desde hola.com nuestra particular felicitación a los recién casados.

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