Comentar 07 JUNIO 2013

Magdalena de Suecia y Chris O'Neill despiden su soltería con una cena de gala y rodeados de amigos

Esta noche arranca la primera velada nupcial programada oficialmente: una cena privada para los invitados a la Boda Real de Magdalena de Suecia y Chris O'Neill en el Grand Hôtel de Estocolmo, que cuenta con los Reyes de Suecia como anfitriones. La alfombra roja se ha desplegado para recibir a reyes y reinas, a príncipes y princesas, pero también a autoridades y personalidades de la sociedad sueca, a familiares y numerosos amigos. Un total de 400 asistentes, entre ellos Luis Medina, que han acompañado a los novios reales en esta velada tan especial en la que despiden su soltería. El esperado desfile de glamour se precipitó tras la llegada de la familia de la novia. La elegancia irrumpió por el camino de baldosas rojas en este día mágico para los Bernadotte de mano de la reina Silvia y de la princesa Victoria, con sus impresionantes vestidos de noche, y también del príncipe Carlos Felipe, que revolucionó al sector femenino cuando llegó solo al hotel -Sofía Hellqvist apareció instantes después con las íntimas amigas de la novia-, impecable como siempre con esmoquin y pajarita. Los novios de Suecia no desfilaron, porque ya se encontraban desde varias horas antes en el hotel como la mayoría de los invitados de la realeza que allí se hospedan. Pero no se olvidaron de los muchos admiradores congregados y, felices aunque también nerviosos, salieron al balcón a saludar a las multitudes. Luego, los royals, los atractivos suecos y suecas, las bellezas rubias con melenas al viento y vestidos de alegres colores reanudaron la marcha. Para festejar por todo lo alto la última noche de solteros de los prometidos, porque mañana... Será otro día. El gran día.

 

 

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La Familia Real y la familia de Christopher O'Neill en la cena en el Grand Hôtel. Foto: Brigitte Grenfeldt, Kungahuset.se 

Entre los primeros invitados que han llegado al Grand Hôtel de Estocolmo se encontraba, como era de esperar, la hermana de la novia, la princesa Victoria, que desfiló por la alfombra roja junto a su marido, el príncipe Daniel. La heredera, feliz y muy sonriente, eligió para la ocasión un elegante diseño con paillettes en tonos plateados y una pronunciada abertura que dejaba al descubierto sus sandalias a juego con el vestido. En cuanto al peinado, Victoria apostó por un recogido alto. 

Los novios salieron a saludar desde uno de los balcones del hotel a los numerosos ciudadanos que se acercaron a los alrededores para mostrarles su cariño y además ver en directo el desfile de elegancia por la alfombra roja de todos los invitados. 

Sofia Hellqvist, novia del príncipe Carlos Felipe de Suecia, llegó junto a la amiga de Magdalena de Suecia, Louise Gottlieb. Minutos más tarde hizo su entrada en el hotel otra de las mejores amigas de la novia, Katarina von Horn, junto a su marido Robert. Este posado da por zanjados los rumores que aseguraban que Sofía se había molestado con Magdalena porque no la había elegido para que fuera de sus damas de honor en la boda. Sin embargo, fue la propia novia del hijo de los Reyes la que desmintió que hubieran mantenido discusión alguna sobre este tema, asegurando que había sido todo un invento de los medios. "Siempre me he sentido acogida y muy bien tratada por la familia de Carlos Felipe. Es triste el drama que se han inventado los medios porque no ha habido nada de eso. Magdalena y yo mantenemos una buena relación", aseguró. 

Tras los príncipes herederos, llegaron los Reyes Carlos Gustavo y Silvia de Suecia, que estaba elegantísima con un llamativo vestido de color coral con detalles de pedrería y volantes en la falda. Después, los ciudadanos apostados en los alrededores del hotel, principalmente el sector femenino, se revolucionaron al ver bajarse del coche al príncipe Carlos Felipe, que estaba tan atractivo como siempre e impecable con un esmoquin y pajarita. 

Nicolás y Tatiana de Grecia, radiante con un vestido azul tornasolado con superposición de gasa en negro y escote de palabra de honor, fueron de los pocos invitados de la realeza que desfilaron por la alfombra roja del Grand Hôtel de Estocolmo, ya que la mayoría se hospedan en este mismo hotel y accedieron desde el interior a los salones donde se celebraba la cena de gala. Guillermo y Stéphanie de Luxemburgo, que lució para su puesta de largo internacional como Princesa tras su reciente Boda Real un elegante vestido azul grisáceo de inspiración griega con escote asimétrico, fueron otra de las parejas de la realeza que se dejó ver a su llegada a la primera velada nupcial de Magdalena de Suecia. 

Invitados
Joaquín y Marie de Dinamarca, que apostó por la sencillez para esta primera velada nupcial, volvieron a reunirse con sus parientes de las Casas Reales de Europa; Charlene de Mónaco, que vivió en la Boda Real de Victoria de Suecia su puesta de largo con la realeza europea como novia del príncipe Alberto, vuelve al país escandinavo convertida en Princesa de Mónaco y representando a la Familia Principesca en una de la grandes citas reales del año; Marta Luisa de Noruega, que desde que iniciara una nueva vida en Londres lejos de la Corte Real noruega aparece fundamentalmente en los grandes acontecimientos de la gran familia real europea, llegó del brazo de su marido, Ari Behn, luciendo para la ocasión un vestido verde pastel con cuerpo entallado y falda de gasa. 

Los Reyes de Suecia y la princesa Magdalena, radiante con un vestido entallado cuajado de paillettes, del brazo de su prometido, Chis O'Neill, que ha declarado estar ansioso por casarse con la Princesa, aunque comienza a sentirse algo nervioso. 

La familia O'Neill. A la izquierda, la madre del novio, Eva O'Neill, junto al príncipe Carlos Felipe y a la derecha, dos de las hermanastras de Chis O'Neill, la condesa Natascha Abensperg und Traun y Tatjana d'Abo. 

Marie Chantal de Grecia, que lució para la ocasión un vestido gris de largo asimétrico (más corto por delante que por detrás) con bordado floral y adornos de pedrería, volvió a proclamarse como una de las invitadas de la realeza más elegantes en esta cena previa a la Boda Real de Magdalena de Suecia. Theodora de Grecia, la princesa del séptimo arte, lució un vestido entallado con adornos de encaje de color frambuesa en esta primera velada nupcial. Los príncipes Manuel y Anna de Bavaria, que brilló con un vestido gris tornasolado con cinturón joya.  

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