Charlene Wittstock se muda de la casa de la princesa Carolina a una cercana a Palacio
Mientras el matrimonio entre el
príncipe Alberto y
Charlene Wittstock continúa haciéndose esperar para desesperación de sus conciudadanos que aguardan con impaciencia la celebración de una nueva boda real en el Principado de Mónaco, la pareja acorta distancias. Y es que la novia del soberano se ha mudado de la casa de la
princesa Carolina, la villa La Vigie, donde residía hasta el momento, a una villa más cercana a Palacio. Para algunos, este traslado viene a dilatar aún más las susodichas nupcias, para otros supone un nuevo avance de la pareja en su parsimonioso camino hacia el altar.
Charlene afronta una nueva etapa de su relación estableciéndose en una villa próxima a Palacio y abandonando la que ha sido su casa durante los últimos meses, La Vigie, una de las numerosas residencias de la princesa Carolina y escenario de la gran fiesta de la puesta de largo de
Carlota Casiraghi con motivo de su 18º cumpleaños hace cuatro años. Se le considera como una de las villas más impresionantes de Montecarlo: se trata de un espectacular edificio de finales del siglo XIX, con paredes de color marfil, construido por un arquitecto inglés sobre un elevado acantilado desde el que puede verse el golfo de Mónaco y dispone de tres plantas divididas en 16 habitaciones –un cuarto de estar, un salón, un comedor y una cocina, en la baja, y seis dormitorios y seis cuartos de baños repartidos entre las dos superiores-, una inmensa terraza de losa que se funde con el mar, un frondoso jardín con árboles mediterráneos y embarcadero propio. Además, tiene acceso, a través de un pequeño pasadizo, a la playa privada y a la piscina del hotel Montecarlo Beach, que también gestiona la Sociedad de Baños de Mar. Mejore o no los lujos del antiguo hogar, La Vigie, el nuevo cuenta con una ventaja insuperable: su amor estará a tiro de piedra.