Comentar 24 FEBRERO 2011

El primer baño de multitudes de la futura princesa Catherine

La prometida del príncipe Guillermo recibe tratamiento real ante centenares de admiradores congregados en Anglesey

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El príncipe Guillermo se ha revelado definitivamente como guía y maestro de Kate Middleton en su camino hacia sus deberes reales. El compromiso oficial de hoy de la pareja –primera seña de que el trabajo de su prometida como miembro de la familia real empieza en serio–, ha sido el ejemplo perfecto. El Príncipe ha escogido para la presentación de su futura esposa un escenario familiar con la clara intención de que la experiencia resultara más fácil para ella. Con el mejor resultado. El histórico primer baño de multitudes de Kate como futura princesa será memorable: las atenciones de él, la simpatía de ella, la complicidad de la pareja, el cariño de todos… La joven ha recibido tratamiento real ante centenares de admiradores congregados en Anglesey para asistir en la Bahía de Trearddur a la botadura de un bote salvavidas presidida por los novios reales.

Anglesey tiene un lugar especial en los corazones del príncipe Guillermo y Kate Middleton. La pareja real estableció allí su hogar en 2010, iniciarán allí su vida de casados hasta 2013 mientras el príncipe Guillermo trabaja como piloto de búsqueda y rescate de RAF, y es allí donde hoy se sienten inmensamente felices. Por eso eligieron esta pequeña isla de la costa del noroeste de Gales para su primer compromiso oficial como pareja –un portavoz de palacio confirmó que esta es la primera vez que Kate acompaña al príncipe como invitada de honor por derecho propio. Y es claro que el cariño es recíproco. Su presencia en el pueblo costero suscitó tal interés que cientos de personas, algunas de las cuales desde la madrugada, se acercaron al lugar de la cita para darles la bienvenida.

 

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No defraudaron. Kate cautivó por su encanto natural y otra vez más por su estilismo. Lució para la ocasión un abrigo tostado de 2006 (para un debut tan especial como el de hoy se ha apuntado a la filosofía del reciclado de algunas princesas), una bufanda marrón y un fascinante tocado de plumas negro de Philip Treacy, broche de una desenfadada coleta de caballo. El príncipe Guillermo vistió abrigo y traje azul marino. Pero fueron los detalles de la pareja hacia sus vecinos durante la ceremonia de botadura los que más gustaron: la pareja cantó el himno nacional inglés y el galés -desde que se mudaron a Anglesey, Kate empezó a aprender el idioma- y el príncipe pronunció unas palabras también en galés, antes de que Kate procediera a bautizar el bote salvavidas con champán y se fundiera en un estrecho abrazo con sus admiradores. A pesar de ser el centro de atención de los medios de comunicación, se mostró cómoda y tranquila durante su encuentro con el público ante la orgullosa mirada de su prometido, que con frecuencia la rodeó con un brazo.

Siempre ha sido igual de protector. Cuando el príncipe Guillermo y Kate Middleton se presentaron al mundo como prometidos, dio la pista definitiva. El futuro heredero reconoció que su deseo de "aprender algunas lecciones del pasado" fue una de las principales razones por las que había esperado siete años antes de anunciar su compromiso. Quiso que su novia tuviera la oportunidad de conocer la vida que tendría como miembro de la familia real inglesa “y de poder retirarse en caso de que se sintiera superada”. Pasar de ser una maestra de preescolar de 19 años de edad a una princesa heredera fue abrumador para su madre, la princesa Diana. El inmenso cambio la pilló desprevenida y tenía además poca idea de lo que le estaba realmente permitido.

 

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Pero no podrá decirse lo mismo de Kate gracias al príncipe Guillermo. El nieto de la reina Isabel ha introducido a su prometida gradualmente, en el transcurso de su larga relación, en el entorno real y en su realidad y ella en ningún momento se ha planteado la opción de echarse atrás. Indudablemente, tiene buena idea de la vida que se le avecina. Aún así, el príncipe Guillermo continúa guiándola con mano apacible en el nuevo papel que le aguarda. Mañana, habrá una nueva oportunidad de ensayo: su regreso a St Andrews, donde se enamoraron, con motivo del 600º aniversario de la antigua universidad. La ocasión promete un guión similar al de Anglesey: el nacimiento de una futura princesa y su abrazo con las masas, entre las que seguro no faltarán algunas caras conocidas. Allí, descubrirán una placa después de reunirse con los estudiantes y Kate se sentirá otra vez el punto de mira entre nostálgicos recuerdos del día de graduación. Pero el príncipe Guillermo estará a su lado. Como hoy, como siempre.

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