Comentar 06 ABRIL 2011

Guillermo de Inglaterra y Catherine Middleton, a ojos de sus maestros en St. Andrews

Desde el retraso del futuro heredero en su primera tutoría al secreto de la prestigiosa universidad para fomentar entre sus estudiantes grandes historias de amor para toda la vida

 

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St. Andrews no pasó de largo por la vida del príncipe Guillermo: llegó a convertirse en su casa y el escenario donde conoció el amor en mayúsculas en otra alumna, hoy futura esposa, Catherine Middleton. Una relación de la que tuvieron noticias por los medios de comunicación sus antiguos maestros el doctor John Walden y Charles Warren, profesores adjuntos de Geografía en la prestigiosa universidad, según recuerdan en sendas entrevistas sobre sus experiencias en clase con el futuro rey: “¡Oh, Dios mío! Creo que me enteré a través de la prensa, supongo que como el resto de la gente. Pero fue un asunto que nunca traté con él y supongo que es normal en la vida de cualquier estudiante tener novia en la universidad. No fue diferente al resto”.

Y es que tantas parejas se han enamorado al abrigo de los muros de la legendaria universidad que muchos se preguntan por el secreto que esconde St. Andrews para fomentar tantas historias de amor con final feliz. “Es una buena pregunta, ¿quizá haya algo en el agua? (risas). Creo que ayuda el hecho de que se haya creado una atmósfera de pequeña comunidad aquí. Es una comunidad universitaria pequeña y eso ayuda a conocer mejor a los demás por eso. Entablas buenas amistades en comunidades pequeñas. Pensar que en la universidad jugamos un pequeño papel en su relación es genial”, responde el doctor John Walden. Coincide Charles Warren con él: "La naturaleza del lugar. St Andrews es una ciudad pequeña con una comunidad estudiantil bastante pequeña y la vida social se desarrolla en torno a las actividades que realizan los estudiantes. Es más fácil conocer bien al resto de estudiantes, y en ese contexto, surgen los romances". Aunque ninguna otra pareja ha tenido y tendrá el día de su boda al mundo entero pendiente de ellos, profesores incluidos claro: "Probablemente me pelearé con mis hijos por el mando a distancia, porque ellos querrán ver los dibujos animados y yo la boda. Seguramente el mando termine en mi mano", asegura el doctor John Walden, mientras que Charles Warren confiesa que estará "en St. Andrews como parte del gran público de la fiesta que la comunidad organizará en el patio principal".

Una vida normal
El príncipe y su prometida calaron hondo en St. Andrews y la universidad cambió para siempre sus vidas: "Creo que se han llevado consigo recuerdos muy felices. Es obviamente un lugar muy especial para ellos, y los dos se refirieron a él, tanto en privado como en público, como su casa. En su discurso, Guillermo dijo sentirse de vuelta en casa. Claramente este no es un lugar al que vinieron a graduarse, es un lugar donde entablaron relaciones muy cercanas y se lo pasaron muy bien. Creo que tuvo la oportunidad de tener la vida normal que tiene todo estudiante, e incluso la misma libertad que el resto. Y eso, por supuesto, seguro que lo valora mucho".

Guillermo de Inglaterra llevó una vida tan normal en St. Andrews que se olvidó de estrictos horarios, al menos un día: “La primera tutoría tuvo lugar en su primera semana con tres o cuatro estudiantes más. Él llegó tarde y se sintió avergonzado por ello. Creo que los otros estudiantes sintieron aún más vergüenza al descubrir quién era su compañero. Pero se adaptó muy rápidamente al grupo y nos lo puso muy fácil”, recuerda el doctor John Walden. La primera impresión no siempre es la que cuenta y el príncipe Guillermo se encargó de dejar el apellido en muy buen lugar durante los cuatro cursos. Cuatro años en los que hizo todo tipo de trabajos en Geografía, relacionados con el medio ambiente, el sida en África y los problemas sociales, en los que mostró especial interés, así como la disertación que hacen todos los alumnos. "La Geografía es una materia muy densa que va desde la parte física hasta su repercusión en la sociedad, y algunos estudiantes prefieren centrarse en un aspecto, pero Guillermo quiso abarcarlo todo. En ese sentido fue un auténtico geógrafo, integrando ambos aspectos, y le encantaba", afirma Charles Warren.

No solo demostró alto nivel en el expediente académico como excelente estudiante, especialmente “teniendo en cuenta la cantidad de distracciones que tenía en su vida, sobre todo fuera de la universidad”, sino también en las relaciones con los miembros de la comunidad universitaria: “Es realmente un buen hombre joven. Se comportaba de forma natural, sin pretensiones de ningún tipo. Quería ser tratado de forma absolutamente normal en todas las circunstancias. Era un buen tipo”, destaca el profesor Warren. Si bien a cualquiera impondría tener como compañero a un futuro rey, él supo mantenerse en un segundo plano en las clases: “Al principio, los alumnos estaban nerviosos, pero al final de su primer año, dejó de ser novedad y todos consiguieron verle como a cualquier otro alumno de la universidad”, declara el doctor John Walden. Su trato fácil sobresalió tanto en el aula como en jornadas de convivencia durante su viaje de acampada a Noruega: “Se acopló de forma brillante, pero a esas alturas sus compañeros estaban completamente acostumbrados a él. Ya era uno más en la multitud”. Uno más en la gran familia de St. Andrews.

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