Comentar 18 JUNIO 2010

Victoria de Suecia y Daniel Westling despiden su soltería por todo lo alto con una cena y un concierto de gala

La realeza arropa a los prometidos en las últimas celebraciones prenupciales

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Reyes y reinas, príncipes y princesas, autoridades y personalidades de la sociedad sueca e internacional han vuelto a reunirse esta tarde para festejar las últimas celebraciones prenupciales de Victoria de Suecia y Daniel Westling. Un total de 1.200 invitados se han dado cita en el Eric Ericsson Hall para asistir a la cena de gala, ofrecida por el Gobierno, en honor a los novios reales, que también despiden hoy su soltería con un concierto de gala y una fiesta en la exclusiva discoteca Café Opera.

  

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Las llegadas de los primeros invitados coincidieron con las últimas lluvias previas a la aparición de los novios. A las fuertes precipitaciones acompañaron un monocromático desfile de gabardinas y paraguas por la encharcada alfombra roja, pero las inclemencias no empañaron el esperado desfile de glamour de los miembros reales. El color y la distinción emergieron de mano de Alberto de Mónaco y su novia, Charlene Wittstock, que acude en esta Boda Real a su puesta de largo con la realeza europea; de Margarita de Dinamarca y el príncipe Henrik y su hijo el príncipe Federico y la princesa Mary, que lució un vestido nude con escote de palabra de honor y corte sirena; de la infanta Elena, de verde botella y mantilla negra, y los Duques de Palma (los Príncipes de Asturias se sumaron al concierto de gala en el Concert Hall); de Constantino y Ana María de Grecia y sus hijos la princesa Alexia con su esposo, Carlos Morales, el príncipe Nicolás con su prometida, Tatiana Blatnik, que vivirán este enlace como su propio ensayo nupcial, y el príncipe Philipos; de los Condes de Wessex; de Felipe y Matilde de los Belgas, la princesa Astrid y su esposo, el príncipe Lorenzo,  y el príncipe Laurent y la princesa Claire; de Harald y Sonia de Noruega y sus hijos, el príncipe Haakon con su esposa, la princesa Mette-Marit, y la princesa Marta Luisa con su esposo, Ari Behn; de Beatriz de Holanda y los Príncipes de Orange, y, entre otros, de Simeón y Margarita de Bulgaria y su hijo el príncipe Kyril y Rosario Nadal, que a pesar de que viven separados desde octubre del año pasado, siguen manteniendo una muy buena relación y llegaron juntos esta mañana a Estocolmo aunque no a la cena. Todo elegancia.

 

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Reinó finalmente el sol con la llegada de la reina de la velada: Victoria de Suecia. Los primeros rayos de la tarde alumbraron a los novios y a la Familia Real sueca. Ella: majestuosa con un romántico vestido nude con escote asimétrico, nerviosa ante la inminencia de su boda y muy pendiente al principio de no arrastrar el traje para no mancharlo, aunque luego decidió lucirlo y desfiló despreocupada y feliz. Él: pendiente en todo momento de ella, y de no pisar el vestido también. La reina Silvia, elegante como sus hijas, lució para la ocasión un vestido de la misma tonalidad que la princesa Victoria y la princesa Magdalena, un principesco vestido azul claro, que al igual que su hermana procuró levantar a su llegada para no ensuciarlo hasta que el príncipe Carlos Felipe le pidió el brazo para desfilar y ella se olvidó también del vestido. Sólo la felicidad de los prometidos era la obsesión de todos.

También el empeño de los muchos suecos que, pese a las amenazas de lluvias y nuevamente a algunos chaparrones reales, no quisieron desaprovechar la oportunidad de felicitarlos, así como de saludar a los invitados reales en el siguiente escenario prenupcial, el Concert Hall de la capital sueca –la sala de conciertos que alberga la ceremonia de los Nobel-. Fueron los Príncipes de Asturias de los que más piropos arrancaron y, en especial, la princesa Letizia, que volvió a triunfar en rojo español como en su inolvidable puesta de largo ante la realeza europea en la Boda Real de Dinamarca, una semana antes de la suya propia allá en 2004. La sorpresa final mereció la espera.

 

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La última noche de solteros de los novios acababa de empezar. Anfitriones e invitados disfrutarían de una hora y media larga de la mejor música en el concierto de gala con el que el Parlamento sueco obsequiaba a Victoria de Suecia y Daniel Westling. Un extraordinario espectáculo musical con la actuación de unos 300 artistas, entre ellos Malena Ernman, Magnetic Fields y la cantante de ópera Lars Cleverman, acompañados por la Real Filarmónica. El himno real, que todos los asistentes escucharon de pie,  junto a la llegada de los novios, que irrumpieron en la sala ante los aplausos de los presentes, dio comienzo al recital. Y, desde entonces, los protagonistas y sus invitados entonaron una sinfonía llena de notas (anecdóticas) para la historia: los bailes contenidos (sólo por la butaca) de la princesa Victoria, los gestos cariñosos de los prometidos, la alegría de nuevo en el rostro de la princesa Magdalena, las confidencias de la princesa Mary con su vecina de asiento, la princesa Letizia... Otro de los momentos más especiales tuvo lugar cuando el coro de los niños de la academia de música Adolf Fredrik -con sus coronas de laurel en el pelo y banderas de Suecia en la mano- interpretaron Mañana hay fiesta de boda y una de las niñas se dirigió a Daniel para preguntarle cantando: "¿Cómo es posible que vayas a ser un Príncipe?". La noche es joven. Y larga cuando uno despide su soltería. También los novios de Suecia respetarán hoy el refrán y no habrá dos sin tres. La tercera celebración prenupcial, al término del concierto, será otra fiesta en la exclusiva discoteca Café Opera. Mañana... será otro día. El gran día.

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